{"id":1610,"date":"2024-10-22T13:38:48","date_gmt":"2024-10-22T13:38:48","guid":{"rendered":"https:\/\/manueldehistorias.com\/?p=1610"},"modified":"2024-10-22T14:50:57","modified_gmt":"2024-10-22T14:50:57","slug":"la-oreja-de-jenkins","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manueldehistorias.com\/index.php\/2024\/10\/22\/la-oreja-de-jenkins\/","title":{"rendered":"La oreja de Jenkins"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de la Guerra de Sucesi\u00f3n Espa\u00f1ola los ingleses obtuvieron varias prerrogativas sobre el comercio con los dominios espa\u00f1oles, entre ellas sobre derechos\u00a0para comerciar esclavos y otras mercanc\u00edas con la Am\u00e9rica hispana. Gran Breta\u00f1a hab\u00eda obtenido el privilegio del \u00abAsiento de Negros\u00bb (licencia espa\u00f1ola para vender esclavos negros en la Am\u00e9rica hispana) durante 30 a\u00f1os y una concesi\u00f3n del \u00abnav\u00edo de permiso\u00bb (licencia para comerciar con Am\u00e9rica hispana con las mercanc\u00edas que pudiese transportar un barco con capacidad de 500 toneladas). La Compa\u00f1\u00eda de los Mares del Sur, a favor de la cual se encontraban ambas licencias, descubri\u00f3 que el Asiento le dio a Inglaterra una mera participaci\u00f3n simb\u00f3lica en el comercio con las colonias espa\u00f1olas en Am\u00e9rica. Como los capitanes brit\u00e1nicos no pod\u00edan comercializar leg\u00edtimamente, lo tomaban o entregaban por contrabando. Por lo cual Espa\u00f1a respondi\u00f3 estableciendo una guardia costera en aguas americanas para defenderlas del contrabando.<\/p>\n<div id=\"ez-toc-container\" class=\"ez-toc-v2_0_69_1 counter-hierarchy ez-toc-counter ez-toc-grey ez-toc-container-direction\">\n<div class=\"ez-toc-title-container\">\n<p class=\"ez-toc-title \" >&Iacute;ndice de contenido<\/p>\n<span class=\"ez-toc-title-toggle\"><a href=\"#\" class=\"ez-toc-pull-right ez-toc-btn ez-toc-btn-xs ez-toc-btn-default ez-toc-toggle\" aria-label=\"Toggle Table of Content\"><span class=\"ez-toc-js-icon-con\"><span class=\"\"><span class=\"eztoc-hide\" style=\"display:none;\">Toggle<\/span><span class=\"ez-toc-icon-toggle-span\"><svg style=\"fill: #999;color:#999\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" class=\"list-377408\" width=\"20px\" height=\"20px\" viewBox=\"0 0 24 24\" fill=\"none\"><path d=\"M6 6H4v2h2V6zm14 0H8v2h12V6zM4 11h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2zM4 16h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2z\" fill=\"currentColor\"><\/path><\/svg><svg style=\"fill: #999;color:#999\" class=\"arrow-unsorted-368013\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"10px\" height=\"10px\" viewBox=\"0 0 24 24\" version=\"1.2\" baseProfile=\"tiny\"><path d=\"M18.2 9.3l-6.2-6.3-6.2 6.3c-.2.2-.3.4-.3.7s.1.5.3.7c.2.2.4.3.7.3h11c.3 0 .5-.1.7-.3.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7zM5.8 14.7l6.2 6.3 6.2-6.3c.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7c-.2-.2-.4-.3-.7-.3h-11c-.3 0-.5.1-.7.3-.2.2-.3.5-.3.7s.1.5.3.7z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><\/div>\n<nav><ul class='ez-toc-list ez-toc-list-level-1 ' ><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-1\" href=\"https:\/\/manueldehistorias.com\/index.php\/2024\/10\/22\/la-oreja-de-jenkins\/#La_oreja_de_Jenkins\" title=\"La oreja de Jenkins\">La oreja de Jenkins<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-2\" href=\"https:\/\/manueldehistorias.com\/index.php\/2024\/10\/22\/la-oreja-de-jenkins\/#Causas\" title=\"Causas\">Causas<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-3\" href=\"https:\/\/manueldehistorias.com\/index.php\/2024\/10\/22\/la-oreja-de-jenkins\/#Reformas_en_la_Armada_Espanola\" title=\"Reformas en la Armada Espa\u00f1ola\">Reformas en la Armada Espa\u00f1ola<\/a><\/li><\/ul><\/nav><\/div>\n<h2><span class=\"ez-toc-section\" id=\"La_oreja_de_Jenkins\"><\/span>La oreja de Jenkins<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n<p>En 1731 se produjo un incidente que se convirti\u00f3 en detonante de esta situaci\u00f3n. Durante una expedici\u00f3n de contrabando enfrente de las costas de Florida, el Bergant\u00edn Rebecca, capitaneado por Robert Jenkins, fue abordado por el buque guardacostas espa\u00f1ol La Isabela, comandada por Julio Le\u00f3n Fandi\u00f1o, quien a modo de castigo le cort\u00f3 la oreja a dicho Capit\u00e1n Jenkins a quien acus\u00f3 de hacer contrabando. Entonces el capit\u00e1n Fandi\u00f1o le dio a Jenkins el aviso que se hizo famoso. \u00abVe y di a tu rey que lo mismo le har\u00e9 si a lo mismo se atreve\u00bb. Los comerciantes brit\u00e1nicos se quejaron ante las autoridades brit\u00e1nicas debido al acoso que sufr\u00edan a manos de la Armada espa\u00f1ola y as\u00ed en el a\u00f1o 1738 los comerciantes brit\u00e1nicos presentaron ante el parlamento brit\u00e1nico una queja con respecto a este caso del capit\u00e1n Jenkins, quien declar\u00f3 haber perdido su oreja ante la brutalidad de los espa\u00f1oles, seg\u00fan versiones de los hechos dicho capit\u00e1n la mostr\u00f3 conservada en un frasco, aunque no existen registros detallados de la sesi\u00f3n.<\/p>\n<figure style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/manueldehistorias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-1024x541.png\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" srcset=\"https:\/\/manueldehistorias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-1024x541.png 1024w, https:\/\/manueldehistorias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-300x159.png 300w, https:\/\/manueldehistorias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-768x406.png 768w, https:\/\/manueldehistorias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731.png 1135w\" alt=\"Jenkins ense\u00f1a su oreja\" width=\"640\" height=\"338\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">El capit\u00e1n Jenkins muestra su oreja a los representantes parlamentarios.<\/figcaption><\/figure>\n<h2><span class=\"ez-toc-section\" id=\"Causas\"><\/span>Causas<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n<p>La conclusi\u00f3n de la\u00a0<em>Guerra de Sucesi\u00f3n Espa\u00f1ola<\/em>\u00a0con el\u00a0<em>Tratado de Utrecht\u00a0<\/em>(1713-14), Gran Breta\u00f1a hab\u00eda obtenido el denominado \u201c<em>asiento de negros<\/em>\u201d, que era el derecho de exportar durante 30 a\u00f1os, a las colonias espa\u00f1olas de Am\u00e9rica, hasta un m\u00e1ximo de 144.000 negros esclavos, a raz\u00f3n de hasta 4.800 por a\u00f1o; concediendo adem\u00e1s, el permiso de establecer factor\u00edas para efectuar el tr\u00e1fico. A cubiertos de esta concesi\u00f3n, los ingleses desarrollaron un intenso contrabando de todo tipo de mercader\u00edas.<br \/>\nPor otra cl\u00e1usula de este mismo tratado, Espa\u00f1a concedi\u00f3 a Inglaterra adem\u00e1s, el \u201c<em>nav\u00edo de permiso<\/em>\u201d, para enviar una vez al a\u00f1o, un buque de 500 toneladas, cantidad ampliada en 1716, cargado de mercader\u00edas a la feria de Portobello; que era puerto del mar Caribe en la costa de Panam\u00e1 y punto de recalada final de la flota anual de los galeones que iba a Am\u00e9rica, llevando mercader\u00edas desde Espa\u00f1a. Lo que se convirti\u00f3 pronto en otro foco de contrabando, y que los ingleses renovaban continuamente la parte del cargamento que vend\u00edan; por lo que en la pr\u00e1ctica, resultaba inagotable, rompiendo as\u00ed el monopolio para el comercio con la Am\u00e9rica Espa\u00f1ola, restringido con anterioridad por la Corona a comerciantes provenientes de la Espa\u00f1a metropolitana. Ambos acuerdos comerciales estaban en manos de la Compa\u00f1\u00eda de los Mares del Sur.<br \/>\nAparte de ello, exist\u00edan otros motivos de conflicto: problemas fronterizos en Am\u00e9rica del Norte entre Florida (espa\u00f1ola) y Georgia (brit\u00e1nica); quejas espa\u00f1olas por el establecimiento ilegal de cortadores de palo de tinte en las costas de la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, en la regi\u00f3n que actualmente corresponde a Belice; la reclamaci\u00f3n constante de la devoluci\u00f3n de Gibraltar y Menorca por parte de Espa\u00f1a; el deseo brit\u00e1nico de dominar los mares, algo dif\u00edcil de conseguir ante la recuperaci\u00f3n de la marina espa\u00f1ola y la rivalidad consiguiente entre Gran Breta\u00f1a y Espa\u00f1a. Lo que ya hab\u00eda ocasionado previamente una corta guerra entre ambos pa\u00edses en 1719 en la que lleg\u00f3 a darse un fallido intento espa\u00f1ol de invadir Inglaterra.<br \/>\nSin embargo, en el terreno comercial era donde los roces produjeron un incesante crecimiento de la tensi\u00f3n. Espa\u00f1a manten\u00eda el monopolio comercial con sus colonias en Am\u00e9rica, con la \u00fanica salvedad de las concesiones hechas a Gran Breta\u00f1a, relativas al nav\u00edo de permiso y el comercio de esclavos.<br \/>\nBajo las condiciones del\u00a0<em>Tratado de Sevilla\u00a0<\/em>(1729), los brit\u00e1nicos hab\u00edan acordado no comerciar con las colonias de la Am\u00e9rica Espa\u00f1ola (aparte del nav\u00edo de permiso), para lo cual acordaron permitir, a fin de verificar el cumplimiento del tratado; que nav\u00edos espa\u00f1oles interceptaran a los nav\u00edos brit\u00e1nicos en aguas espa\u00f1olas para comprobar su carga, lo que se conoci\u00f3 como \u201c<em>derecho de visita<\/em>\u201d. Espa\u00f1a arm\u00f3 algunos buques como guardacostas, que deb\u00edan patrullar los puntos conflictivos interceptando y registrando los buques ingleses sospechosos de contrabando. Esto produjo los inevitables incidentes y roces, que los comerciantes ingleses aprovecharon para incitar la opini\u00f3n p\u00fablica de su pa\u00eds.<br \/>\nSin embargo, las dificultades de abastecimiento de la Am\u00e9rica Espa\u00f1ola propiciaron el surgimiento de un intenso comercio de contrabando en manos de holandeses y, fundamentalmente, brit\u00e1nicos. Ante tales hechos, la vigilancia espa\u00f1ola se increment\u00f3, al tiempo que se fortificaban los puertos y se mejoraba el sistema de convoyes que serv\u00eda de protecci\u00f3n a la valiosa flota del tesoro que llegaba de Am\u00e9rica. De acuerdo con el \u201c<em>derecho de visita<\/em>\u201d, los nav\u00edos espa\u00f1oles podr\u00edan interceptar cualquier barco brit\u00e1nico y confiscar sus mercanc\u00edas, ya que, a excepci\u00f3n del \u201c<em>nav\u00edo de permiso<\/em>\u201d, todas las mercanc\u00edas con destino a la Am\u00e9rica Espa\u00f1ola eran, por definici\u00f3n, contrabando.<br \/>\nDe esta forma, no solo nav\u00edos reales, sino otros nav\u00edos espa\u00f1oles en manos privadas, con concesi\u00f3n de la Corona y conocidos como guardacostas, pod\u00edan abordar los nav\u00edos brit\u00e1nicos y confiscar sus mercanc\u00edas. Sin embargo, esas actividades particulares eran calificadas de pirater\u00eda por el gobierno de Londres. Solamente entre 1713 y 1731, los guardacostas espa\u00f1oles hab\u00edan confiscado m\u00e1s de 180 barcos ingleses, y la suma sigui\u00f3 increment\u00e1ndose en los a\u00f1os posteriores.<br \/>\nAparte del contrabando, segu\u00eda habiendo barcos brit\u00e1nicos dedicados a la pirater\u00eda. Buena parte del continuo hostigamiento de la flota de Indias reca\u00eda sobre la tradicional acci\u00f3n de corsarios ingleses en el mar Caribe, que se remontaba a los tiempos de John Hawkins y Francis Drake. Las cifras de barcos capturados por ambos bandos difieren enormemente y son, por tanto, muy dif\u00edciles de determinar: hasta septiembre de 1741 los ingleses hablan de 231 buques espa\u00f1oles capturados frente a 331 barcos brit\u00e1nicos abordados por los espa\u00f1oles; seg\u00fan estos, las cifras respectivas ser\u00edan de solo 25 frente a 186. En cualquier caso, es de notar que para entonces los abordajes espa\u00f1oles con \u00e9xito segu\u00edan siendo m\u00e1s frecuentes que los brit\u00e1nicos.<br \/>\nPor el\u00a0<em>Tratado de Viena<\/em>\u00a0de 1731, se produjo un acercamiento entre ambos pa\u00edses, propiciando en 1732 la firma de un acuerdo entre Keene y Pati\u00f1o que pretendi\u00f3 restablecer la tranquilidad en las Indias Occidentales: \u00ab<em>ambos Estados reparar\u00edan los da\u00f1os sufridos por los s\u00fabditos respectivos; el comercio l\u00edcito y la navegaci\u00f3n inglesa a sus colonias se desarrollar\u00edan libremente; y los gobernantes espa\u00f1oles deber\u00edan exigir a los guardacostas una fianza con la que poder responder a posibles indemnizaciones por presas improcedentes<\/em>\u00ab.<br \/>\nNo obstante, los problemas siguieron sin resolverse, con el consiguiente incremento de la irritaci\u00f3n en la opini\u00f3n p\u00fablica brit\u00e1nica (en la primera mitad del siglo XVIII empieza a consolidarse el sistema parlamentario brit\u00e1nico, con la aparici\u00f3n de los primeros peri\u00f3dicos). La oposici\u00f3n a Walpole (no solo de los\u00a0<em>tories<\/em>, sino tambi\u00e9n un n\u00famero significativo de<em>\u00a0whigs\u00a0<\/em>descontentos) aprovech\u00f3 este hecho para acosar a Walpole (conocedor del equilibrio de fuerzas y, por lo tanto, contrario a la guerra con Espa\u00f1a), comenzando una campa\u00f1a a favor de la guerra.<br \/>\nEn esta situaci\u00f3n se produjo la comparecencia de Robert Jenkins ante la C\u00e1mara de los Comunes en 1738, un contrabandista brit\u00e1nico cuyo barco, el\u00a0<em>Rebecca<\/em>, hab\u00eda sido apresado en abril de 1731 por un guardacostas espa\u00f1ol, confisc\u00e1ndose su carga. Seg\u00fan el testimonio de Jenkins, el capit\u00e1n espa\u00f1ol, Juan Le\u00f3n Fandi\u00f1o, que apres\u00f3 la nave, le cort\u00f3 una oreja al tiempo que le dec\u00eda: \u201c<em>Ve y dile a tu Rey que lo mismo le har\u00e9 si a lo mismo se atreve<\/em>\u201d. En su comparecencia ante la c\u00e1mara, Jenkins apoy\u00f3 su testimonio mostrando la oreja amputada.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/corte-de-la-oreja-de-jenkins-en-1731.png\" alt=\"https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/corte-de-la-oreja-de-jenkins-en-1731.png 843w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/corte-de-la-oreja-de-jenkins-en-1731-300x267.png 300w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/corte-de-la-oreja-de-jenkins-en-1731-768x683.png 768w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/corte-de-la-oreja-de-jenkins-en-1731-100x89.png 100w\" \/><\/p>\n<figure><\/figure>\n<p>La oposici\u00f3n parlamentaria y posteriormente la opini\u00f3n p\u00fablica sancionaron los incidentes como una ofensa al honor nacional y claro casus belli. Incapaz de hacer frente a la presi\u00f3n general, Walpole cedi\u00f3, aprobando el env\u00edo de tropas a Am\u00e9rica y de una escuadra a Gibraltar al mando del almirante Haddock, lo que caus\u00f3 una reacci\u00f3n inmediata por parte espa\u00f1ola. Walpole trat\u00f3 entonces de llegar a un entendimiento con Espa\u00f1a en el \u00faltimo momento, algo que se consigui\u00f3 moment\u00e1neamente con la firma del\u00a0<em>Convenio de El Pardo<\/em>\u00a0(14 de enero de 1739), por el que ambas naciones se compromet\u00edan a evitar la guerra y a pagarse compensaciones mutuas; adem\u00e1s de acordarse un nuevo tratado futuro que ayudase a resolver otras diferencias acerca de los l\u00edmites territoriales en Am\u00e9rica y los derechos comerciales de ambos pa\u00edses.<\/p>\n<figure><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731.png\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" alt=\"https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-1024x541.png 1024w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-300x159.png 300w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-768x406.png 768w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-100x53.png 100w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731.png 1135w\" width=\"1024\" data-srcset=\"https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-1024x541.png 1024w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-300x159.png 300w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-768x406.png 768w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731-100x53.png 100w, https:\/\/archivos.arrecaballo.es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/robert-jenkins-exhibiendo-la-oreja-al-primer-ministro-walpole-en-1731.png 1135w\" \/><figcaption>Robert Jenkins exhibiendo la oreja al primer ministro Walpole 1731.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Sin embargo, el Convenio fue rechazado poco despu\u00e9s en el parlamento brit\u00e1nico, contando tambi\u00e9n con la decidida oposici\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de los Mares del Sur. Estando as\u00ed las cosas, el rey Felipe V exigi\u00f3 el pago de las compensaciones acordadas por parte brit\u00e1nica antes de hacerlo Espa\u00f1a.<br \/>\nEn ambos lados las posiciones se endurecieron, increment\u00e1ndose los preparativos para la guerra. Finalmente, Walpole cedi\u00f3 a las presiones parlamentarias y de la calle, aprobando el inicio de la guerra. Al mismo tiempo, el embajador brit\u00e1nico en Espa\u00f1a solicit\u00f3 la anulaci\u00f3n del \u201c<em>derecho de visita<\/em>\u201d. Lejos de plegarse a la presi\u00f3n brit\u00e1nica, Felipe V suprimi\u00f3 el \u201c<em>derecho de asiento<\/em>\u201d y el \u201c<em>nav\u00edo de permiso<\/em>\u201d, y retuvo todos los barcos brit\u00e1nicos que se encontraban en puertos espa\u00f1oles, tanto en la metr\u00f3poli como en las colonias americanas. Ante tales hechos, el gobierno brit\u00e1nico retir\u00f3 a su embajador de Madrid (14 de agosto) y declar\u00f3 formalmente la guerra a Espa\u00f1a (19 de octubre de 1739).<\/p>\n<h2><span class=\"ez-toc-section\" id=\"Reformas_en_la_Armada_Espanola\"><\/span>Reformas en la Armada Espa\u00f1ola<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n<p>Felipe V y Pati\u00f1o entendieron que para recuperar las finanzas de la monarqu\u00eda era necesario fomentar y controlar de nuevo todo el comercio con las colonias espa\u00f1olas. Para ello, entendieron como imprescindible la construcci\u00f3n de una gran cantidad de buques de guerra y la represi\u00f3n del comercio ilegal ingl\u00e9s, adem\u00e1s del realizado por holandeses y franceses.<br \/>\nLas fuerzas navales, debido a la\u00a0<em>Paz de Utrecht<\/em>, que reduc\u00edan geogr\u00e1ficamente los dominios de la corona espa\u00f1ola, se adaptaron a la nueva situaci\u00f3n, pero la Armada Espa\u00f1ola continuaba necesitando una gran reforma que cubriese las muchas necesidades que sus dominios continuaron padeciendo: se cre\u00f3 la Real Armada, que ocup\u00f3 el lugar de un gran n\u00famero de otras que, permanentes u ocasionales, protegieron costas y rutas en los siglos anteriores con diferentes nombres y funciones.<br \/>\nOtras perduraron, como fueron los casos de la Armada del Mar del Sur, que dispuso de gran autonom\u00eda; la de Barlovento y la de Galeras de Espa\u00f1a. \u201c<em>La nueva instituci\u00f3n precis\u00f3 de una reorganizaci\u00f3n total que repercuti\u00f3 en m\u00faltiples aspectos, entre otros en la creaci\u00f3n de una oficialidad capaz de afrontar los retos que los nuevos tiempos impon\u00edan, no s\u00f3lo atendiendo a una nueva concepci\u00f3n del estado, sino por razones tecnol\u00f3gicas<\/em>\u201d. Por lo que, unos nuevos militares y una nueva instrucci\u00f3n ser\u00edan tambi\u00e9n parte primordial de la nueva marina de guerra.<br \/>\nOtras reformas de tipo pol\u00edtico-administrativo tuvieron consecuencias efectivas en lo que a organizaci\u00f3n de la armada se refiere: en 1705 quedaron separadas la Secretar\u00eda de Guerra y Hacienda del resto del cuerpo administrativo y en 1714 se crearon cuatro nuevas secretar\u00edas m\u00e1s: Estado, Gracia y Justicia, Guerra y Marina e Indias. Estas secretar\u00edas se modificar\u00edan a lo largo del tiempo, alterando en parte sus funciones.<br \/>\nDestacan en este aspecto tambi\u00e9n la creaci\u00f3n de nuevos cargos, como es el de Intendente General de la Marina en 1705, cargo que ocupar\u00e1 Jos\u00e9 Pati\u00f1o desde 1717. La Instrucci\u00f3n realizada por Pati\u00f1o ese mismo a\u00f1o integr\u00f3 en un solo cuerpo a todas las fuerzas navales, cimentando lo que ser\u00eda la nueva Armada. Los plenos poderes otorgados por Felipe V a su ministro le permitieron tomar medidas de todo tipo. Enre ellas destacan la reactivaci\u00f3n del astillero de Guarnizo; la creaci\u00f3n de la Real Compa\u00f1\u00eda de Guarda-marinas; el establecimiento del Cuerpo del Ministerio de Marina; el traslado de la Casa de Contrataci\u00f3n de Sevilla a C\u00e1diz; la redacci\u00f3n de las Ordenanzas de los Arsenales; el establecimiento de las reglas y dimensiones de construcci\u00f3n de Antonio de Gazta\u00f1eta para la fabricaci\u00f3n de todos los nav\u00edos de la Armada; y la creaci\u00f3n de los departamentos mar\u00edtimos de El Ferrol, C\u00e1diz y Cartagena.<br \/>\nEn esta nueva organizaci\u00f3n, la marina comercial depender\u00eda de la marina de guerra. Esta deb\u00eda proveer de hombres y barcos cuando las necesidades militares del pa\u00eds as\u00ed lo requiriesen. Tras el cese de Pati\u00f1o en sus funciones, la Secretar\u00eda de Marina recay\u00f3 en las manos del marqu\u00e9s de la Ensenada.<br \/>\nEn 1725, se publicaron las \u201c<em>Ordenanzas de Cuenta y Raz\u00f3n<\/em>\u201d que crearon el marco administrativo de la Marina. Consecuencia directa de estas Ordenanzas fueron la creaci\u00f3n de los departamentos mar\u00edtimos con capitales en El Ferrol, C\u00e1diz y Cartagena, dirigidos por los capitanes-generales de los departamentos, con responsabilidad en todos los temas militares de los mismos. Encargados de funciones administrativas y econ\u00f3micas, tanto de la marina militar como de la de comercio, se encontraban los intendentes de los departamentos, bajo las \u00f3rdenes del intendente general de marina. Toda esta organizaci\u00f3n estuvo a las \u00f3rdenes del secretario de Marina.<br \/>\nEn 1737, apareci\u00f3 la figura del Almirantazgo y junto con las Reales \u00d3rdenes que lo configuraron, se pretendi\u00f3 la unificaci\u00f3n del cuerpo jur\u00eddico que afectaba a las fuerzas navales. Junto con el Almirantazgo vio la luz un nuevo cargo que ser\u00eda el encargado de dirigir el gobierno de la marina, el Infante Almirante, asesorado por la Junta de Marina. \u201c<em>Sin embargo, la realidad contradijo las intenciones, puesto que no se lleg\u00f3 a crear un solo cuerpo jur\u00eddico, sino que, complementando al Almirantazgo, aparecieron un sinf\u00edn de Instrucciones y Reales \u00d3rdenes que fueron las que regularon la marina<\/em>\u201d.<br \/>\nEl siglo XVIII tambi\u00e9n represent\u00f3 la definitiva profesionalizaci\u00f3n de los oficiales de la Armada. Poco a poco, una nueva clase de oficiales sustituy\u00f3 a los antiguos, procedentes todos ellos fundamentalmente del corso y de la marina mercante, aunque pese a la moderna preparaci\u00f3n que se les pretendi\u00f3 inculcar, sus actuaciones muchas veces dejaron bastante que desear. A todo esto cabr\u00eda a\u00f1adir la enorme inexperiencia de gran parte de los marinos espa\u00f1oles, debida en parte a la pol\u00edtica militar defensiva que durante tantos a\u00f1os se plante\u00f3 por parte de la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica, despreciando en gran medida las posibilidades que ofrec\u00eda nuestra relaci\u00f3n con los territorios americanos.<br \/>\nLas escasas posibilidades defensivas que la marina ten\u00eda tanto en el siglo XVII como en el XVIII fueron remediadas, en parte, por el papel que desempe\u00f1aron los corsarios, por lo que deber\u00eda considerarse a este un sistema b\u00e9lico usado para sostener el tr\u00e1fico americano paralelo a la Armada. Estas licencias para practicar el corso, concedidas a partir de mediados de siglo XVII, se crearon para evitar el comercio il\u00edcito que practicaban los extranjeros en El Caribe. Aunque estas patentes fueron concedidas de forma tard\u00eda, su aparici\u00f3n fue fundamental debido a la decadencia de la marina, la que la mayor parte de las veces fue incapaz de hacer frente al creciente n\u00famero de embarcaciones piratas y corsarias.<br \/>\nLas bases principales de los corsarios fueron Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico, aunque tambi\u00e9n surgieron en algunos puntos continentales como La Guaira y Cuman\u00e1. \u201c<em>La patente, otorgada por el gobernador, era entregada a un armador, quien encargaba de la compra del nav\u00edo, de pertrecharlo, reclutar la mariner\u00eda y poner al frente un hombre con experiencia en el mar y en la guerra<\/em>\u201d. Su finalidad era evitar el contrabando, pero la realidad fue muy distinta. Ellos mismos practicaron el comercio il\u00edcito, vendiendo todas las mercanc\u00edas de las presas capturadas y ofreciendo los productos a precios inferiores a los reglamentados por el comercio de la Corona, lo que provoc\u00f3 la existencia del debate de su supresi\u00f3n y cambio por guardacostas.<br \/>\nJohn Fisher plantea la cuesti\u00f3n de si la recuperaci\u00f3n iniciada con el rey Borb\u00f3n estuvo en realidad tan estructurada y organizada como han afirmado durante generaciones los comentaristas, empezando por los ministros de Carlos III. Fuera como fuese y, sobre todo, debido a las concesiones que supuso la firma de la paz en el conflicto sucesorio espa\u00f1ol, la reci\u00e9n creada Compa\u00f1\u00eda del Mar del Sur comenz\u00f3 a introducir todo tipo de mercanc\u00edas en los territorios americanos. La poca competitividad de los productos espa\u00f1oles y el constante fracaso de las ferias que provoc\u00f3 la afluencia de las mercanc\u00edas inglesas tuvieron como consecuencia el cambio del sistema de convoyes espa\u00f1ol por el de registros sueltos en 1735. \u201c<em>Hab\u00eda que proceder urgentemente a la restauraci\u00f3n del poder\u00edo mar\u00edtimo, m\u00e1xime cuando las concesiones hechas a Inglaterra la convert\u00edan en el enemigo m\u00e1s importante de Espa\u00f1a con el que adem\u00e1s, en caso de enfrentamiento, se luchar\u00eda inexorablemente en el mar<\/em>\u201d. \u201cL<em>a nueva dinast\u00eda reinante lograr\u00eda recobrar buena parte del poder\u00edo perdido a trav\u00e9s de un notable y r\u00e1pido proceso de reordenaci\u00f3n de la Armada<\/em>\u201d. Entre los a\u00f1os 1741 y 1761 Espa\u00f1a bot\u00f3 no menos de 54 buques de guerra, pero la mayor parte de ellos una vez ya finalizado el conflicto con Inglaterra de 1739.<br \/>\nDe esta manera, las fuerzas navales se convirtieron en una parte fundamental de la unidad de los territorios hispanos y fue primordial para que estos estuviesen en contacto.<br \/>\nEran, por tanto, \u201c<em>el instrumento preciso para ejercer una pol\u00edtica de altos vuelos en el \u00e1mbito internacional<\/em>\u201d. Una parte de esta pol\u00edtica fundamental para Espa\u00f1a era la forma de sacar a la metr\u00f3poli y a las colonias americanas de la decadencia general en la que hab\u00edan ca\u00eddo durante los anteriores reinados de los Austrias; adem\u00e1s de buscar la forma m\u00e1s adecuada para situar a Espa\u00f1a de nuevo en la posici\u00f3n dominante que hab\u00eda ocupado durante el siglo XVI. Am\u00e9rica se perfil\u00f3 como una gran posibilidad de recuperaci\u00f3n para una Espa\u00f1a que hab\u00eda quedado bastante deteriorada en las batallas ocurridas entre 1700 y 1713.<br \/>\nEn Am\u00e9rica los ingleses contaban con tres importantes v\u00edas de penetraci\u00f3n: en primer lugar, la isla de Jamaica, conquistada a Espa\u00f1a en 1665. En estrecha relaci\u00f3n con esta isla se encontraban los establecimientos ilegales brit\u00e1nicos para el corte de palo de Campeche en el Yucat\u00e1n. En segundo lugar, las factor\u00edas que pose\u00eda la Compa\u00f1\u00eda Brit\u00e1nica del Mar del Sur, siempre en lugares estrat\u00e9gicos para el comercio negrero. Finalmente, a trav\u00e9s del Brasil portugu\u00e9s, desde donde disfrutaban de beneficios para la introducci\u00f3n clandestina de mercanc\u00edas en los territorios de La Plata, por la colonia de Sacramento.<br \/>\nUna v\u00eda m\u00e1s debe ser a\u00f1adida a esta lista, y es la de las trece colonias de Norteam\u00e9rica, desde donde se ejecutaba una importante actividad comercial encaminada a promover el comercio en los territorios hispanos, sobre todo hacia La Florida y hacia Cuba.<br \/>\nYa desde varios meses antes de declararse la guerra, los brit\u00e1nicos hab\u00edan comenzado a armar una gran flota bajo la direcci\u00f3n del veterano almirante Edward Vernon con la que atacar el Caribe espa\u00f1ol. Los objetivos principales eran los tres puertos principales del virreinato de Nueva Granada, desde donde part\u00eda la Flota de Indias cargada con las riquezas del Per\u00fa rumbo a Espa\u00f1a: La Guaira (actual Venezuela), Cartagena de Indias (Colombia) y Portobelo (Panam\u00e1). Con ello los ingleses planeaban capturar las remesas de metales preciosos a punto de embarcar hacia Europa, destruir la escuadra espa\u00f1ola en el Caribe y, una vez conseguido el dominio de la zona, atacar y conquistar Cuba, la perla de las Antillas.<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<p>&#8211;Fuente:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.lhistoria.com\/universal\/guerra-del-asiento\">https:\/\/www.lhistoria.com\/universal\/guerra-del-asiento<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de la Guerra de Sucesi\u00f3n Espa\u00f1ola los ingleses obtuvieron varias prerrogativas sobre el comercio con los dominios espa\u00f1oles, entre ellas sobre derechos\u00a0para comerciar esclavos y otras mercanc\u00edas con la Am\u00e9rica hispana. 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